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Trazabilidad


Los contenidos están respaldados por la Academia Iberoamericana de Gastronomía con el apoyo de de las Academias Nacionales

Un criterio estandarizado y exigente

 

La trazabilidad es un elemento más que conforma el conjunto de características que hemos procurado aplicar a los contenidos incluidos en esta web. Una trazabilidad adaptada a la existente en el suministro de alimentos en los diversos mercados iberoamericanos, donde algunos cuentan con una rigurosa trazabilidad y en otros deja mucho que desear. Pero en conjunto para todos se han seguido criterios estandarizados y exigentes a la hora de decidir si se incluyen o no. Además, se ha procurado contar con la aprobación de los más importantes expertos en cada una de las áreas temáticas así como de jurados especializados que certifican la calidad de los contenidos incluidos, a través de catas de productos.

Alimentos y restaurantes

Esto se refleja fundamentalmente en los apartados de alimentos y de restaurantes, donde solamente aparecen aquellos que cumplen unos requisitos mínimos de calidad, lo que se decide a través de diferentes filtros, que actualizamos cada año (conforme a los mismos criterios de trazabilidad establecidos en Gastro Marca España) o al menos con la mayor frecuencia posible, de no alcanzarse esta periodicidad. En estos enlaces pueden consultarse la trazabilidad de los alimentos no perecederos y la de los restaurantes, sin olvidar que sus contenidos están respaldados en última instancia por la Academia de Gastronomía Iberoamericana y por la Real Academia de Gastronomía, máximos referentes en este asunto.

En todo caso, procuraremos destacar la trazabilidad de los alimentos más importantes, de origen agrícola y ganadero, elaborados, semielaborados o naturales, y tanto los que fueron originarios de Europa y difundidos por toda América a partir del siglo XVI (como el aceite de oliva, arroz, café, caña de azúcar, la carne de cerdo, oveja y vacuno, los cítricos, las legumbres y leguminosas (lentejas, garbanzos…), la carne avícola ( pollos, gallos y gallinas), los cereales (trigo), uvas (vino), etc… como los de aquellos productos autóctonos del nuevo mundo que hoy son absolutamente universales y que hoy participan en la gastronomía europea como si siempre hubieran estado en ella (como frutos como el aguacate y las demás frutas tropicales, frutos secos como el cacahuete (maní), tubérculos como las patatas, hortalizas como los pimientos y tomates (chiles, ají, jitomates…), cereales como el maíz (millo, choclo o elote), la gramínea más universal y que junto con el arroz y el trigo constituyen la espina dorsal de la alimentación mundial, la carne de pavo (guajalote)… y el importantísimo cacao, origen del más universal de nuestros dulces: el chocolate, justo intercambio intercontinental a otro cultivo europeo que habría de extenderse por todo el subcontinente, como fue el del café.